Seguridad
La verificación en dos pasos y qué ocurre cuando alguien falla la contraseña demasiadas veces.
Todo lo de esta página es tuyo, no de la organización: lo gestionas tú para tu cuenta, sea cual sea tu rol, y no afecta a nadie más. La pantalla está en el menú de tu usuario, abajo del todo de la barra lateral: Mi cuenta → Seguridad.
Verificación en dos pasos
Tu contraseña es una sola cosa que alguien puede llegar a saber: se filtra en otro servicio donde usaste la misma, se adivina, se ve por encima del hombro. La verificación en dos pasos añade algo que además hay que tener: un código de seis dígitos que cambia cada treinta segundos.
Con ella activada, entrar al panel pasa a ser dos pasos —contraseña y código— y quien consiga solo tu contraseña no llega a ninguna parte.
Necesitas una aplicación que calcule los códigos. No hace falta que sea el móvil: sirve tu gestor de contraseñas (Bitwarden, 1Password, Proton Pass, KeePassXC), una extensión del navegador o una aplicación de escritorio. Lo único que hace falta es guardar una clave y que el reloj del dispositivo esté en hora.
No enviamos códigos por correo, y es deliberado. El buzón es también por donde se restablece la contraseña: un código enviado ahí no sería un segundo factor, sería el primero por duplicado. Quien entrara en tu correo tendría las dos mitades.
Activarla
- Confirma tu contraseña. Te la pedimos aunque ya hayas iniciado sesión: activar un segundo factor es tan delicado como cambiarla, y la sesión sola no basta si alguien se sienta delante de tu equipo desbloqueado.
- Añádela a tu aplicación, escaneando el código QR o copiando la clave en texto. Las dos cosas son el mismo dato; la clave está ahí para portátiles sin cámara y para pegarla en el gestor de contraseñas.
- Escribe un código. Este paso no es un trámite: hasta que un código válido llegue, la verificación no está activada. Sirve para comprobar que la clave se guardó bien antes de que la necesites para entrar, no después.
- Guarda tus códigos de respaldo. Diez códigos de un solo uso, que verás una única vez.
⚠️ Si cierras el asistente en el paso 2, no queda nada activado. Es a propósito: un código QR mal escaneado o un reloj desajustado te dejarían fuera de tu propia cuenta. Mientras la tarjeta siga diciendo «Desactivada», es que lo está.
Los códigos de respaldo
Son la salida para cuando no tengas el teléfono: lo pierdes, se queda sin batería, te cambias de dispositivo. Cada uno vale una sola vez y sustituye al código de la aplicación.
- Guárdalos donde puedas llegar sin el teléfono. Un gestor de contraseñas, impresos en un cajón. Guardarlos solo en el mismo móvil que da los códigos no sirve de nada.
- No podemos volver a enseñártelos. Solo existen en claro esa vez; después guardamos únicamente una huella suya. Si los pierdes, se generan otros nuevos.
- Nunca te los pediremos, ni por correo ni por soporte. Trátalos como la contraseña.
Entrar con la verificación activada
Después de la contraseña te pedimos el código de seis dígitos, en la misma pantalla. Si no tienes la aplicación a mano, el enlace «No tengo acceso a mi aplicación» te deja usar uno de respaldo.
Cosas que conviene saber antes de que te pasen:
- La pantalla del código caduca a los 10 minutos. Si te vas a buscar el teléfono y tardas, no es un fallo: vuelve a empezar el inicio de sesión.
- Si fallas el código varias veces seguidas puede pasarte una de dos cosas. Lo normal es que la pantalla te devuelva a escribir la contraseña; ahí no hay espera, sigues en el momento. Si insistes mucho, la cuenta se bloquea un rato (unos quince minutos).
- Si reintentas muy deprisa puede frenarte antes un aviso de demasiadas peticiones. Deja unos segundos entre intentos.
- Un código correcto que se rechaza casi siempre es el reloj. Los códigos se calculan con la hora del dispositivo: unos minutos de desfase los invalida todos. Comprueba que esté en hora antes de dar por perdida la aplicación.
Esto vale igual cuando conectas un asistente de IA: la ventana que se abre en el navegador es este mismo inicio de sesión, así que también te pedirá el código. Ver Conectar tu asistente de IA.
Tus API keys no se ven afectadas. Siguen funcionando igual y nunca piden un código: no hay nadie delante para teclearlo. El segundo factor solo entra en juego cuando inicias sesión en el navegador.
Generar códigos de respaldo nuevos
Desde la misma pantalla, con tu contraseña. Los diez anteriores dejan de funcionar en ese momento, así que si los tenías apuntados en algún sitio, tíralos.
Hazlo cuando hayas gastado varios, cuando no estés seguro de dónde acabaron o cuando sospeches que alguien pudo verlos.
Desactivarla
También desde ahí, confirmando con tu contraseña. A partir de ese momento tu contraseña vuelve a ser lo único que protege tu cuenta, y tus códigos de respaldo dejan de funcionar. Para volver a tenerla activada hay que repetir el alta completa, con una clave nueva y códigos nuevos.
Si te equivocas de contraseña varias veces
Tras cinco intentos fallidos seguidos, la cuenta se bloquea treinta minutos. Durante ese rato no entra ni la contraseña correcta, y el mensaje te dice cuánto falta.
No hace falta esperar: restablecer la contraseña levanta el bloqueo al instante. El enlace de «¿Olvidaste tu contraseña?» está en la propia pantalla de inicio de sesión.
El bloqueo es de una dirección de correo, no de tu ordenador ni de tu oficina. Que una cuenta esté bloqueada no impide a nadie más entrar con la suya desde la misma red.
Verás también avisos de «demasiadas peticiones desde esta conexión», que son otra cosa: duran segundos y no tienen que ver con tu contraseña. Aparecen cuando desde tu red se hacen varios intentos muy seguidos, y el cupo se comparte con quien salga a internet por la misma línea —una oficina, una VPN—, así que puede saltarte sin que tú hayas hecho nada raro.
Contraseñas filtradas
Al elegir contraseña —al registrarte o al restablecerla— comprobamos que no aparezca en las filtraciones públicas conocidas. Si aparece, la rechazamos y tendrás que elegir otra.
No es que tu cuenta esté comprometida: significa que esa contraseña ya circula en listas que cualquiera puede descargar, así que probarla es lo primero que haría alguien. La comprobación no envía tu contraseña a ningún sitio; se hace de forma que nadie, ni nosotros, llega a verla.
⚠️ Si te rechazan la contraseña al restablecerla, el enlace del correo ya se ha gastado. Es una limitación del mecanismo, no un error tuyo: pide uno nuevo desde «¿Olvidaste tu contraseña?» y elige directamente una que no esté filtrada.
Actualizado el 24 ago 2026